¡Montar un negocio según están las cosas! ¿Cómo se te ocurre? ¿Estás loco? No, locura en absoluto. ¡Emprendimiento!

¿Por qué esperar más cuando ya llevas tantos meses con la idea en la cabeza y con tu proyecto más que definido?

En tiempo de bonanza, cuando la economía es estable y el nivel de vida tiende al alza es fácil lanzarse a abrir un negocio porque; a priori, las probabilidades de éxito parecen mayores. Los bancos dan más crédito, la demanda está más dispuesta a demandar y todo fluye en el mundo empresarial. Sin embargo, hay un “pero”: todo está tan a tu favor que previsiblemente peques de optimismo. Seguramente tiendas a inflar las cifras de venta que crees que vas a alcanzar y tus gastos iniciales serán mayores porque claro, ¡es imposible que algo pueda ir mal!

¿Qué pasa ahora? Que la economía y el mercado se encuentran en una situación bien distinta. La demanda no está tan dispuesta a demandar, los bancos no son tan amigables y la economía más que fluir… fluctúa. Sin embargo, el “pero” del que hablábamos antes ya no está.

El hecho de estar en la situación inversa hará que seas más prudente, que tus previsiones de ventas estén más bien por debajo de las cifras que alcances y… ¿qué pasa con tus gastos iniciales? Pues que mirarás el euro todo lo posible siendo mucho más responsable a la hora de invertir.

Como ves, no es tan mala idea emprender ahora. Si tu negocio finalmente ve la luz, estará más preparado y protegido que nunca y como tú ya sabrás de antemano que tus comienzos no serán fáciles eso no será ningún problema para ti porque ya lo habrás tenido todo previsto y sabrás perfectamente cómo manejar la situación.

Además; si las previsiones se cumplen, en solo seis meses habrá pasado el temporal y la economía mejorará. En ese momento tu negocio ya estará en marcha y asentado y tú ya contarás con la experiencia suficiente como para ser ¡un empresario de éxito!

 

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