Qué debe hacer el autónomo cuando ya tiene el resultado de la Declaración

Aunque todavía hay tiempo hasta el 30 de junio, fecha en la que se puede tramitar la Declaración de la Renta de 2016, desde la asesoría AyudaTpymes han analizado los pasos que los autónomos deben de dar, una vez que ya cuenten con su resultado individual, y en función de si el mismo es positivo o negativo.

En el caso de que la declaración resulte positiva, esto es, que se deba ingresar, los autónomos tienen dos vías para llevar a cabo esta operación. La primera pasa por hacer el pago a través de cualquier entidad bancaria o mediante puntos destinados a tal efecto. Estos espacios son dispuestos tanto por el Ministerio de Hacienda como por los organismos oficiales pertinentes.

Desde AyudaTpymes recuerdan que se puede ejecutar la acción en dos plazos. El primero de los pagos debe llevarse a cabo a la fecha de finalización del plazo de la presentación del impuesto. Se abonará el 60% del total. El segundo plazo se extiende hasta el 5 de noviembre y se deberá abonar la cantidad restante.

¿Y si la Declaración es a devolver?

Si el resultado es a devolver, el autónomo puede acudir físicamente a su delegación de Hacienda, para aportar los datos necesarios para el cobro. También puede hacerlo vía telemática. Para ello, es necesario contar con la firma electrónica vigente, además del DNI electrónico o el PIN 24 horas.

Con estos elementos de identificación electrónica, los interesados tienen que cumplimentar y presentar el modelo D100. Este documento constata los rendimientos de las actividades económicas desempañadas anualmente por los solicitantes. En concreto, es obligatorio presentar las páginas 1, 2, 12, 13, 14, 15, 16.

Aquí debemos marcar que la devolución sea a través de transferencia bancaria, si así lo deseamos. Incluso, es posible renunciar a la devolución, dejando la cantidad que nos correspondiera a favor del Tesoro Público.

Aún estás a tiempo de informarte de nuestros servicios de gestoria y asesoramiento integral a autónomos y pymes : Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Los impuestos de las Sociedades Civiles y Comunidades de Bienes a partir de 2016

Hasta el año 2015, las sociedades civiles y las comunidades de bienes que realizaban una actividad económica, han tributado en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Es decir, su beneficio se calculaba según las reglas del IRPF, igual que lo hace una persona física que realiza una actividad económica (un autónomo o profesional). Una vez calculado de esta forma, el beneficio al final del ejercicio se le imputaba a sus socios en la proporción que le correspondía como socios de la sociedad según el contrato de constitución de la misma.

Esto suponía que la sociedad aplicaba las normas del IRPF para calcular su beneficio, pudiendo optar para este cálculo (y según se cumplan los requisitos exigidos) entre las siguientes opciones:

  • llevar una contabilidad completa (estimación directa normal),
  • llevar unos libros de ingresos y gastos (estimación directa simplificada) o
  • calcularlo según unos índices o módulos de la actividad (estimación objetiva o módulos).

Este beneficio final no era declarado por la propia sociedad, sino que se le atribuía a los socios en proporción a su participación en la misma, declarando cada uno de éstos su parte de beneficio en su declaración anual de renta (IRPF). Por ello, a estas entidades se les llamaba entidades en régimen de atribución de rentas.

Cómo es la tributación de las sociedades civiles y de las comunidades de bienes desde 2016

Dentro de la llamada Reforma Fiscal de 2015 se aprobó la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades (en adelante LIS). Esta ley modificó la regulación de este impuesto a partir del día 1 de enero de 2015, y entre los cambios que introducía, se encontraban algunos que entraban en vigor a partir del día 1 de enero de 2016.

Este es el caso de la tributación de las Sociedades Civiles. En el artículo 7 de esta ley, se establece que tributarán en este impuesto “las personas jurídicas, excluidas las sociedades civiles que no tengan objeto mercantil”.

Esta redacción tan escueta ha generado multitud de dudas sobre qué entidades tenían o no personalidad jurídica, qué era eso de “objeto mercantil” y que diferencias hay entre sociedades civiles y comunidades de bienes.

Después de un año de conjeturas, informes, consultas a la Dirección General de Tributos e incluso notas internas de instrucciones de la Agencia Tributaria (la última de ellas modificada con fecha 23 de diciembre de 2015), finalmente gran parte de estas dudas se han aclarado.

La tributación de las sociedades civiles a partir de 2016

La Agencia Tributaria (AEAT) considera que todas las sociedades civiles, una vez constituidas tanto en documento público notarial o privado, tienen personalidad jurídica salvo aquellas que sus pactos se mantengan secretos entre los socios, caso que se descarta por el mero hecho de aportar la copia de estos ante la AEAT para solicitar el NIF.

Es decir, salvo raras excepciones, la inmensa mayoría de las sociedades civiles tendrían personalidad jurídica y pasarán a tener que tributar en el impuesto de sociedades si tienen un objeto mercantil.

En cuanto a ese “objeto mercantil”, la Dirección General de Tributos ha establecido que tienen objeto mercantil aquellas que realicen una actividad económica de producción, intercambio o de prestación de servicios, salvo las entidades que se dediquen a actividades agrícolas, ganaderas, forestales, mineras o de carácter profesional.

En resumen, a partir del día 1 de enero de 2016, tributarán en el Impuesto de Sociedades todas las sociedades civiles que realizan una actividad económica, excepto las que realizan actividades agrícolas, ganaderas, forestales, mineras o profesionales.

Sociedades Civiles Profesionales

Las sociedades civiles con actividad profesional, para poder seguir tributando en IRPF y no en Impuesto de Sociedades, deben haberse acogido expresamente a la Ley 2/2007, de 15 de marzo de Sociedades Profesionales en el acuerdo o en la escritura de constitución. Por tanto, el mero hecho de hacer una actividad clasificada como profesional no asegura la posibilidad de seguir tributando en IRPF, la sociedad civil debe estar acogida a la Ley de Sociedades Profesionales con todos sus requisitos.

¿Qué supone para las sociedades civiles pasar a tributar en el Impuesto de Sociedades?

Entre lo muchos cambios, las principales implicaciones fiscales son:

Obligación de llevar contabilidad:

La primera consecuencia para las sociedades civiles que comienzan en 2016 a tributar en el Impuesto de Sociedades es que deben aplicar las reglas de este impuesto para calcular su resultado, teniendo que llevar para ello una contabilidad ajustada al Código de Comercio y la legislación contable igual que una sociedad limitada u otra sociedad mercantil.

Cálculo del beneficio fiscal:

Las reglas de imputación de algunos ingresos y algunos gastos en el Impuesto de Sociedades son distintas de las del IRPF, especialmente en algunos casos como las amortizaciones o las dotaciones de provisiones y deterioros.

Impuesto a pagar:

El porcentaje (tipo impositivo) a pagar sobre el beneficio fiscal aplicado pasa de ser una escala progresiva (mayor porcentaje a medida que aumenta el beneficio) a ser un porcentaje fijo.

Cambio de obligaciones y modelos fiscales:

Las sociedades civiles deberán modificar sus obligaciones fiscales presentando una declaración censal (modelo 036), notificando su obligación de presentación del Impuesto de Sociedades.

Los socios de las sociedades civiles deberán modificar sus obligaciones fiscales presentando una declaración censal (modelo 037), notificando la baja en la obligación de presentar trimestralmente el modelo 130.

La tributación de las comunidades de bienes a partir de 2016

En principio, para las comunidades de bienes no cambia la tributación si ya estaban constituidas antes de la entrada en vigor de la nueva ley. En ese caso, seguirán tributando en el régimen de atribución de rentas del IRPF.

Sin embargo, para las comunidades de bienes que se constituyen a partir de la entrada en vigor de la nueva ley, siguen existiendo dudas sobre su fiscalidad, puesto que aunque no tengan forma jurídica de sociedad civil pueden en el fondo tener un objeto y una actividad mercantil.

Por ello, la Agencia Tributaria publicó unas “Instrucciones sobre la constitución de nuevas sociedades civiles y comunidades de bienes a partir de 2015”, de la que se desprende que, para estas nuevas entidades, Hacienda va a asignar un CIF de sociedad civil o de comunidad de bienes no solo por la forma jurídica que presenta la entidad, sino por el fondo de la entidad: la existencia de un patrimonio anterior, la copropiedad de este patrimonio común entre todos los socios, la voluntad de la asociación, etc.

Es decir, para las comunidades de bienes creadas a partir de 2015 no existe una seguridad sobre su tributación a partir de 2016 hasta que la Agencia Tributaria le asigne un CIF de comunidad de bienes (CIF que comienza con la letra E) o de sociedad civil (CIF que comienza con la letra J). Según este código de identificación fiscal que le sea asignado, la tributación será en IRPF o en Impuesto de Sociedades, respectivamente.

Sin duda, esta situación de incertidumbre e inseguridad jurídica se irá resolviendo a partir de 2016 con las nuevas resoluciones de la Administración, que iremos actualizando conforme se vayan publicando y aclarando.

Las principales novedades fiscales de 2017

Las empresas notarán ya en el pago fraccionado de abril la subida del Impuesto sobre Sociedades y se prorroga un año más el Impuesto de Patrimonio.

La subida del Impuesto sobre Sociedades y el aumento del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) en unos 2.500 municipios son las principales novedades fiscales de 2017, en el que no se esperan cambios ni en el IRPF ni en el IVA, y a la espera de que el Gobierno apruebe este año el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas.

Las empresas comenzarán a notar ya en el pago fraccionado del mes de abril, el primero del año 2017, el incremento del Impuesto sobre Sociedades, que entró en vigor el pasado mes de diciembre y con el que el Gobierno espera ingresar 4.650 millones de euros adicionales.

A pesar de que el aumento del impuesto entró en vigor el 3 de diciembre, Hacienda aclaró que no se aplicaría hasta el primer pago fraccionado de 2017 que deben presentar las empresas entre el 1 y el 20 de abril, dado que el plazo del último pago a cuenta de 2016 había empezado el día 1 de diciembre, dos días antes de la entrada en vigor de la reforma del impuesto.

En concreto, el Gobierno ha modificado la exención por dividendos y ha establecido la no deducibilidad de las pérdidas realizadas en la transmisión de participaciones en entidades, siempre que se trate de participaciones con derecho a exención en las rentas positivas obtenidas, tanto en dividendos como en plusvalías generadas en participaciones.

Asimismo, queda excluida de integración en la base imponible cualquier tipo de pérdida que se genere por la participación en entidades ubicadas en paraísos fiscales o en territorios que no alcancen un nivel de tributación adecuado.

A su vez, queda aprobada la reversión de los deterioros de valor de participaciones que resultaron fiscalmente deducibles en periodos impositivos previos a 2013 y que a partir de esa fecha no lo son y deberán realizar por un importe mínimo anual, de forma lineal durante cinco años.

Igualmente, se limita la compensación de bases imponibles negativas de ejercicios anteriores para grandes empresas en los siguientes porcentajes: al 25% para empresas con importe neto de la cifra de negocios superior a 60 millones y al 50% con una cifra de negocios de entre 20 y 60 millones.

Adicionalmente se establece un nuevo límite para la aplicación de deducciones por doble imposición, que se cifra en el 50% de la cuota íntegra para empresas con una cifra de negocios superior a 20 millones de euros.

Nuevos endurecimientos en los aplazamientos de deuda

También en materia del Impuesto sobre Sociedades, a partir de 2017 entra en vigor el endurecimiento de los aplazamientos y fraccionamientos de las deudas contraídas con Hacienda. De esta manera, se suprime desde este año la excepción normativa que abría la posibilidad de aplazamiento o fraccionamiento de las retenciones e ingresos a cuenta, y no se podrán ni aplazar ni fraccionar las obligaciones tributarias que deba realizar el obligado a realizar pagos fraccionados en el Impuesto sobre Sociedades.

Igualmente, con efectos a partir de este mismo domingo, 1 de enero, se prorroga un año más el Impuesto sobre el Patrimonio y entra en vigor la actualización de los valores catastrales del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) a partir de 2017, que afectará a un total de 2.452 municipios.

Lo que no sufrirá ninguna modificación de cara a 2017 será ni el IRPF ni el IVA, que se mantienen sin cambios. Los impuestos especiales sobre el alcohol y el tabaco también se han elevado, pero estas subidas entraron en vigor el 3 de diciembre, por lo que comienzan el año con las mismas tasas con las que cerraron 2016.

A lo largo del próximo año también entrará en vigor el nuevo impuesto sobre bebidas azucaradas, que el Gobierno quiere negociar con los grupos parlamentarios y, por tanto, aún está sin definir la base imponible o la cuota a aplicar. Asimismo, el Ministerio de Hacienda quiere aprobar nuevas medidas en materia de fiscalidad medioambiental, que también están todavía por concretar.

Cuota de autónomos, resolvemos dudas fundamentales: todo lo que debes saber

Vamos a resolver cuestiones súper comunes en torno a la cuota de autónomos, sobre todo entre aquellos que os estrenáis en el arduo camino del trabajo por cuenta propia. Aunque son temas muy recurrentes, aún surgen dudas como cuándo pasan la cuota de autónomos, si tienes que domiciliarla o ir a pagarla, qué pasa o qué sanciones te aplican si se te va el pinzote y te retrasas o no la pagas… Sí, todo suena mucho a soltar pasta. Bienvenido al mundo del autónomo.

Antes que nada, recordarte que si quieres despreocuparte de todo el papeleo de tu pequeño negocio y buscas un servicio profesional a precios justos, tanto si necesitas una gestoría autónomos en Valencia, en Galicia, pasando por Madrid hasta Cádiz, Ayuda-T Pymes ofrece su asesoría integral a nivel nacional, por muy recóndito que sea el lugar donde desarrollas tu actividad, ¡estaremos ahí para ti!

¿Cuándo pasan la cuota de autónomos?

El pago de este recibo es mensual, pero, ¿cuándo pasan la cuota de autónomos exactamente? Si te acabas de dar de alta sólo debes tener claro lo siguiente:

  • Se paga mensualmente.
  • Normalmente pasan el recibo a final de cada mes.
  • Si tu alta como autónomo se tramita más tarde del día 15, probablemente tengas que pagar la cuota a mes vencido junto a la del período vigente. Es decir, que pagarás el importe de la cuota de dos meses en el siguiente mes, valga la redundancia.
  • Del punto anterior te recomiendo que solicites el alta como autónomo en los primeros días de cada mes, ya que tendrás que pagar la cuota de autónomo completa indistintamente.
  • ¿Cómo puedo pagar la cuota de autónomos?

    Pues tienes tres opciones:

    1. Puedes pagar la cuota de autónomo cada mes mediante un ingreso en la cuenta de la TGSS , en cualquier oficina autorizada de recaudación a través de cualquier entidad financiera y sólo presentando el RCL (Recibo de Liquidación de Cotizaciones ) que puedes solicitar en la tesorería que te corresponda por domicilio .

    2. Puedes domiciliar tu cuota de autónomo en el momento en el que te das de alta para que te la cobren automáticamente sin que tengas que realizar ninguna gestión.
    3. Puedes pagarla siguiendo el mismo procedimiento que el primer punto, pero de forma telemática. Es decir, generar el RCL mediante certificado SILCON en la plataforma online de la TGSS y presentar el pago a través de la misma.

    ¿Dónde solicitar la domiciliación de la cuota de autónomos?

    Puedes solicitar que tramiten tu domiciliación de la cuota de autónomos a través de cualquier entidad, en la oficina de la TGSS o por internet, mediante la Sede Electrónica de la siguiente ruta: Ciudadanos – Cotización – Domiciliación en cuenta. Yo recomiendo siempre la opción que más tiempo ahorre, así que la última mola más.

    DANGER: ¿Qué sanciones incurren los retrasos en el pago de la cuota de autónomos?

    En principio tienes todo el mes para pagar la cuota, es decir, que no hay plazo hasta el día antes del vencimiento del mes en transcurso, a no ser que hayas tenido algún contratiempo recogido en la excusas que a ellos sí les parecen bien, que diga, entre las especialidades previstas para los aplazamientos.

    El recargo es del 20% de la deuda. Así que si estás cotizando por la base mínima, que es lo más común en España (en torno al 80% de autónomos elige esta base de cotización), si te retrasas un mes deberías pagar en torno a 320’43 euros por el mes retrasado más la cuota del mes corriente en el que realices el trámite.

    Te digo “en torno” porque también existen unos intereses de demora que implican, para el año 2016, el 3’75% de la deuda, exigibles a partir de los 15 días desde que te llegue la notificación de que estás retrasado con la cuota y tal, aunque incurren a partir del primer día de impago.

    Si tienes alguna otra relacionada con cuándo pasan la cuota de autónomo, o referente a cualquier otro aspecto que haya olvidado recoger, no dudes en comentar ahí debajo y intentaré solucionarlo o darte respuesta, como siempre, lo antes posible.

Derecho a baja del Autónom@

Los autónomos somos considerados súper héroes, ya que existe una creencia muy arraigada en la sociedad, de que estamos “obligados” a trabajar las 24 horas los 7 días de la semana. El caso es que, a no ser que nos ocurra un accidente o causa que nos incapacite física o mentalmente, es totalmente inusual ver a un freelance en la consulta de un sanitario solicitando la baja laboral. Es por esto que muchos nos consideran súper héroes y no sin razón.

Las bajas del autónomo y la base de cotización

Aunque muy mejorables los autónomos contamos con  el derecho a baja por enfermedad o accidente laboral, maternidad o paternidad.

También es importante destacar, que todas estas prestaciones irán siempre en concordancia con la base de cotización que tenga cada profesional autónomo, que por ahora es de libre elección, siempre y cuando se cumplan los requisitos exigidos por la Seguridad Social que, hoy por hoy, impone un mínimo de base de 893,10€ y un máximo de 3.642€.

A pesar de esta amplio tramo, es nuestro país, más del 80% de los trabajadores por cuenta propia cotizan por la base mínima pagando así la cuota más baja de 266,14€.

¿Cómo escoger la base de cotización adecuada para cada autónomo?

La elección de la base de cotización es algo a meditar ya que todas las prestaciones incluida la pensión de jubilación dependerán de esta decisión.  Sin embargo, aunque a todos nos gustaría poder cotizar por lo más alto para asegurarnos un buen retiro, la realidad es que la mayor parte de los autónomos optan por la cotización mínima.

A la hora de escoger base de cotización hay que considerar qué cantidad de ingresos mensuales alcanzamos de media por nuestra actividad, y en función de ello decidir; si hemos aumentado de más nuestra base de cotización y posteriormente los ingresos netos que obtenemos son inferiores a los esperados, estaríamos comprometiendo nuestra renta disponible tras el pago de cuotas a la Seguridad Social e impuestos a Hacienda.

La incapacidad temporal (IT) del autónomo

Pueden darse dos casos:

1- IT por enfermedad profesional o accidente de trabajo, será aquella contraída directamente por la ejecución de la actividad que se ejerza, en cuyo caso, para calcular la cantidad de la prestación, se aplicará el 75% de la base de cotización desde el día después de la baja.

2- IT por enfermedad común, para tener derecho a cobrar la prestación, será necesario haber estado dado de alta al menos 180 días dentro de los cinco años anteriores, además de estar al corriente del pago de las cuotas. La cantidad a recibir será el 60% de la base de cotización desde el día 4 hasta el día 20 de la baja, para a continuación pasar al 75%.

Baja materno-paternal

Sobre baja de maternidad, las semanas a disfrutar son las mismas que las de las trabajadoras por cuenta ajena, es decir de 16 semanas, de las cuáles las seis primeras son obligatorias y deben disfrutarse de forma ininterrumpida, y las diez siguientes se pueden ceder al cónyuge o disfrutar personalmente a tiempo completo o parcial.

La nueva Ley de autónomos tiene previstas medidas en la baja por maternidad de las autónomas  como la bonificación del 100% de la baja, tanto para trabajadoras autónomas sustituidas (como ya se venía haciendo) como las que no y la exención del pago de cuota durante la misma. Además, tras la reincoporación hasta dos años después del parto la madre tendrá derecho a disfrutar del 100 % de la cuota por contingencias comunes con independencia de su base de cotización.

En el caso de baja de paternidad, para tener derecho a su solicitud, el autónomo deberá tener sus cuotas de seguridad social al día y presentar el modelo de declaración de actividad que se puede descargar de la web de la Seguridad Social y presentarlo en dicho organismo dentro de los 15 días posteriores al comienzo de la fecha de descanso.

El periodo a disfrutar  era de 13 días ininterrumpidos pero el pasado mes de diciembre el Gobierno incrementó el permiso por paternidad de dos a cuatro semanas con el objetivo de fomentar la conciliación familiar. .

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